El 1 de abril de 2026, la NASA lanzó el Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, marcando el regreso de una misión tripulada hacia la Luna por primera vez desde el Apolo 17, en 1972. Después de más de medio siglo, cuatro astronautas salieron de la órbita terrestre rumbo al satélite natural de la Tierra.
Un lanzamiento con suspenso
Las horas previas al despegue no estuvieron exentas de tensión. Los ingenieros detectaron un problema en una batería del sistema de aborto de lanzamiento y una falla en las comunicaciones de la nave Orion. Ambos inconvenientes fueron resueltos antes de la cuenta regresiva final. Con un 90% de probabilidades de buen clima, el cohete SLS despegó a las 19:35 hora argentina sin ningún retraso, arrancando los motores más potentes jamás construidos para una misión tripulada.

La tripulación
A bordo viajan cuatro astronautas: Reid Wiseman como comandante, Victor Glover como piloto, Christina Koch como especialista de misión, y Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense. La misión marca varios hitos históricos simultáneos: Koch se convierte en la primera mujer en salir de la órbita terrestre, y Hansen en el primer no estadounidense en viajar hacia la Luna.

Las etapas del viaje
La misión tiene una duración total de 10 días y se divide en fases bien definidas. Tras el despegue, la nave Orion entró en una órbita alta alrededor de la Tierra durante aproximadamente 24 horas, tiempo en el que la tripulación verificó el correcto funcionamiento de todos los sistemas: soporte vital, comunicaciones y maniobras.
Una vez superado ese chequeo, los astronautas encendieron los motores principales para la maniobra conocida como inyección translunar, que los lanzó fuera de la órbita terrestre en dirección a la Luna. Este tramo del viaje dura aproximadamente cuatro días.
El momento cumbre de la misión llega cuando Orion pase a solo 10.000 kilómetros de la superficie lunar y rodee el lado oculto de la Luna, ese hemisferio que nunca vemos desde la Tierra. Durante ese sobrevuelo, la nave perderá contacto con la Tierra por entre 30 y 50 minutos.
Artemis II no contempla un aterrizaje lunar. Su objetivo es probar en condiciones reales todos los sistemas de la nave Orion en espacio profundo, validar los protocolos de la tripulación y sentar las bases para la siguiente misión, el Artemis III, que sí tiene previsto poner personas sobre la superficie lunar.
Tras el sobrevuelo, la gravedad de la Luna funcionará como una honda natural para impulsar a Orion de regreso a la Tierra sin necesidad de un encendido adicional de motores, en lo que se denomina trayectoria de retorno libre. El amerizaje está previsto para el 11 de abril en el Océano Pacífico, donde la Marina de los Estados Unidos recuperará la cápsula y a sus tripulantes.

Por qué importa
Con la mitad de la población mundial nacida después de las últimas misiones Apolo, el Artemis II representa algo más que un logro técnico: es el inicio de una nueva era de exploración humana. Si la misión resulta exitosa, la NASA planea el primer alunizaje tripulado desde 1972 para el Artemis III en 2027, con miras a establecer una base permanente en el polo sur de la Luna hacia 2032 y preparar el camino hacia Marte.










