Desinstalaciones de ChatGPT se disparan tras polémico acuerdo con el Pentágono

La aplicación móvil de ChatGPT experimentó un fuerte incremento en su tasa de desinstalaciones en Estados Unidos, con un aumento del 295% el pasado sábado, luego de que se confirmara el acuerdo entre OpenAI y el Pentágono. Este suceso, que viene acompañado de un aluvión de reseñas negativas y una campaña en redes sociales bajo la consigna “Cancel ChatGPT”, pone de manifiesto una creciente preocupación por las implicancias éticas del uso de la inteligencia artificial.

Contexto de la Controversia

La raíz de esta polémica se encuentra en la decisión del Departamento de Defensa de reemplazar los modelos de Anthropic, como Claude, que utilizaban en ciertos proyectos. Anthropic había establecido límites claros para evitar el uso de su tecnología en vigilancia masiva y desarrollo de armas autónomas letales. Ante la negativa de la empresa a flexibilizar estas restricciones, OpenAI habría intervenido para ocupar ese lugar.

La situación generó críticas hacia Sam Altman, CEO de OpenAI, quien inicialmente había respaldado la postura ética de Anthropic, pero horas después confirmó el acuerdo con el Pentágono. Aunque Altman aseguró que se incorporaron enmiendas para proteger contra la vigilancia masiva, la ausencia de restricciones explícitas sobre armas autónomas generó desconfianza en la comunidad tecnológica, que interpretó su giro como una movida oportunista.

El impacto no solo se reflejó en las desinstalaciones de ChatGPT; la consultora Appfigures reportó que, por primera vez en Estados Unidos, las descargas de Claude superaron a las de ChatGPT el mismo sábado, posicionándose como la app más descargada en varios países europeos. Analistas señalan que este episodio ilustra un “efecto Streisand”, donde la firmeza de Anthropic reforzó su imagen de empresa con principios éticos sólidos en el desarrollo de la IA.

Sin embargo, la controversia también plantea interrogantes para Anthropic, que ve cómo algunos departamentos gubernamentales migran a modelos de OpenAI, y podría afectar su reciente ronda de financiación. La situación subraya la creciente tensión entre el avance de la inteligencia artificial, su aplicación en entornos militares y las expectativas éticas de los usuarios.

¿Y vos qué pensás de esta actualización en el uso de la inteligencia artificial por parte de entidades gubernamentales y la reacción del público? Dejanos tu opinión en los comentarios.

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